Día contra la Contaminación Electromagnética – 24 de junio

Días Mundiales, Internacionales y Celebraciones

Día contra la Contaminación Electromagnética – 24 de junio

 

 

El Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética se celebra el 24 de junio, para luchar contra las radiaciones electromagnéticas, procedentes principalmente a las redes inalámbricas (wifi).

Pretende hacer visible el problema de la exposición continua a campos electromagnéticos, la electropolución o contaminación electromagnética, provenientes de las subestaciones, líneas de alta tensión, antenas de telefonía y sistemas de telecomunicación wifi, y propulsar un cambio legislativo en las normativas que regulan este tipo de actividades.

La Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética (PECCEM)  lo denomina electrohipersensibilidad, el hecho de estar expuestos a la radiación de los campos electromagnéticos.

Mediante la resolución del Consejo de Europa, se insta a los países miembros de la Unión Europea a adoptar todas las medidas razonables a su alcance, para reducir la exposición a los campos electromagnéticos.

 

La electropolución o contaminación electromagnética es la exposición continua a campos electromagnéticos que provienen principalmente de dos fuentes, las líneas de alta tensión y subestaciones eléctricas y, por otro lado, las antenas de telefonía móvil y sistemas de telecomunicación (Wifi , Wimax).

En esta fecha diversas organizaciones de afectad@s, vecinales y ecologistas queremos denunciar el crecimiento insostenible de la contaminación electromagnética, asociada a a la proliferación descontrolada de infraestructuras eléctricas y redes de telecomunicación, que se ha convertido en un problema medio ambiental y de salud pública, y apoyamos la necesidad de un cambio legislativo profundo en la normativas que regulan este tipo de actividades.

El proyecto de interconexión de alta tensión con Francia, en Cataluña; son ejemplos de una mayor preocupación sobre los impactos y posibles afecciones para la salud publica derivadas de esta proliferación descontrolada y caótica en el medio rural y urbano.

Es necesario un cambio significativo de la Ley del Sector Eléctrico del 97 y los reglamentos de líneas de alta tensión y subestaciones eléctricas así como de la legislación autonómica con la introducción de criterios de precaución, distancias de seguridad, reserva especifica de suelo para esas infraestructuras fuera de zonas residenciales y rebaja significativa de los niveles de exposición a campos electromagnéticos

Las movilizaciones contra las emisiones de campos electromagnéticos de muy alta frecuencia y microondas pulsátiles producidas por las antenas de telefonía móvil y sistemas de telecomunicación ha sido una constante en todo el estado español, ante una normativa estatal que se hizo al dictado de las operadoras.

Existen numerosas conferencias internacionales que alertan sobre los posibles efectos y riegos en la salud pública (Declaraciones de Viena 1998, Salzburgo 2000, Roccaraso 2000, Alcalá de Henares 2002, Catania 2002, Friburgo 2002, Benevento 2006) Así como estudios estudios epidemiológicos y trabajos científicos europeos, como el programa REFLEX, que alertan sobre cambios a nivel celular y subcelular con los consecuentes efectos negativos sobre los seres vivos, el medio ambiente y la salud humana.

Es imprescindible el desarrollo de un programa e investigación pública, estatal e independiente, con estudios epidemiológicos sobre los efectos sobre la salud pública y un cambio en profundidad de la normativa actual que debe basarse en criterios de control público sobre los lugares de establecimiento de antenas, valores límite exposición ciudadana que impida que se origen las enfermedades de que hablan esos estudios y se produzcan cambios celulares, así como también es necesario la transformación de la Ley General de Telecomunicaciones y la normativa estatal y autonómica sobre el espacio radioeléctrico.

 

La contaminación electromagnética no debería ser un tema menor, sobre todo por la presencia cada vez mayor de radiaciones electromagnéticas, principalmente asociadas a la proliferación de las redes inalámbricas (wifi), actualmente asentadas en todo tipo de edificios, incluyendo colegios, universidades, centros de trabajo, hospitales, edificaciones públicas y viviendas particulares. Incluso los autobuses urbanos, los parques y las playas disponen de wifi, en muchos casos proporcionadas gratuitamente por los ayuntamientos.

 

 

Electrohipersensibilidad

 

Al margen de la comodidad y el progreso que supone poder acceder a internet desde diferentes lugares y con cualquiera de nuestros dispositivos, las redes inalámbricas pueden ser peligrosas para la salud.

Algunos de los efectos descritos por numerosos estudios científicos son el aumento del riesgo de cáncer, daños genéticos, afectaciones del sistema reproductor, déficit de aprendizaje, trastornos de memoria, afecciones neurológicas y efectos perjudiciales en el bienestar de las personas, en un sentido general, así como de otros seres vivos.

Entre esos efectos se encuentran muchos de tipo cotidiano, que en ocasiones achacamos a simple agotamiento o estrés pero que pueden estar relacionados con la radiación a la que estamos expuestos en nuestro día a día. Es lo que se denomina electrohipersensibilidad e incluye síntomas como mareos, confusión mental, palpitaciones, náuseas, cansancio, dolor de cabeza, tics o calambres.

 

Además de las redes wifi, también producen contaminación electromagnética a gran escala las propias antenas de telefonía móvil y las líneas y los transformadores de alta tensión. Por eso hay que estudiar bien dónde se van a disponer estas infraestructuras, de forma que afecten lo menos posible a la población, aunque también se deba tener en cuenta la afección a la fauna, sobre todo aquella que esté protegida.

En el hogar, la contaminación electromagnética nos puede llegar desde el router, emisor de internet de forma inalámbrica, los teléfonos móviles (que suele haber varios en cada vivienda) y los inalámbricos.

La domótica también puede considerarse una fuente emisora y, en general, todos aquellos aparatos que utilizamos sin cables.

Una forma de reducir la contaminación electromagnética sería dejar de abusar de las redes inalámbricas y volver a apreciar las bondades del cable.

¿Por qué tener el ordenador conectado a internet por wifi? No solo nos ahorraremos radiaciones, sino que la conexión será más rápida y directa y nos evitaremos las odiosas microdesconexiones.

Ese es uno de los métodos para reducir la radiación recibida y que está en nuestra mano. Pero no siempre podemos huir de las redes inalámbricas, nos persiguen allá por dónde vamos y las necesitamos para casi todo.

Por eso ha surgido el Detox Digital, una forma de turismo que incluye desconectarse totalmente de la red para disfrutar de unos días de descanso.

 

El concepto de contaminación electromagnética, también conocida como electropolución o electrosmog, se refiere a la presunta existencia de una exposición excesiva a las radiaciones de espectro electromagnético (o campos electromagnéticos) generadas por equipos electrónicos u otros elementos producto de la actividad humana, como torres de alta tensión y transformadores, las antenas de telefonía móvil, los electrodomésticos, etc.

 

Se emplea el término «contaminación» puesto que se sospecha que ciertos campos electromagnéticos podrían ser, para las especies vivas, un factor de perturbación, pudiendo afectar a su salud o hábitos reproductivos.

 

Estas cuestiones son objeto de polémica social y mediática, y también de intenso estudio académico, sin que hasta la fecha haya sido probada científicamente la existencia de efectos adversos.

 

La contaminación electromagnética puede producir peligros de tres tipos:

  • Peligros eléctricos capaces de inducir una corriente eléctrica o choque eléctrico que pueden dañar personas o animales, sobrecargar o dañar aparatos eléctricos, un ejemplo de esto son las tormentas solares que inducen corrientes eléctricas en el campo magnético de la tierra, en 1994 una tormenta solar afecto a varios satélites de comunicación generando problemas en periódicos y redes de radio y televisión de Canadá.

 

  • Peligros de incendio en el caso de una fuente de muy alta radiación electromagnética puede producir una corriente eléctrica de tal intensidad que genera una chispa que puede causar incendios en ambientes con combustible como por ejemplo gas natural.

 

  • Peligros biológicos por el efecto térmico que pueden causar algunos campos electromagnéticos a intensidades muy elevadas (como por ejemplo el campo electromagnético en el interior de un horno microondas). Por esto una antena que transmite a una alta potencia puede generar quemaduras en las personas muy cercanas a esta. Este calentamiento varia con la potencia y frecuencia de la onda electromagnética.

 

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud estima que, a los niveles promedio de intensidad a los que se somete un adulto en los países desarrollados, no existen efectos adversos para la salud.​

 

Igualmente la OMS considera probado que no existe correlación entre los altos niveles de campo electromagnético y los síntomas de la denominada hipersensibilidad electromagnética, cuyas causas aún no se conocen.

 

Un aspecto polémico refiere a los hipotéticos efectos nocivos que podrían producir, a largo plazo, las emisiones de radiación electromagnética. Algunos casos puntuales de supuestos aumentos en la probabilidad de cáncer en personas que viven en zonas cercanas a torres de alta tensión, como así también la reciente preocupación sobre el uso de la telefonía celular, y de la antenas de celulares y o WiMAX han contribuido a despertar cierto grado de «alarma social».​

 

Orígenes de los campos electromagnéticos

 

Los seres vivos han estado expuestos a influencias electromagnéticas desde que existen: la luz del sol, los rayos cósmicos y otras, son radiaciones naturales de diferente naturaleza. sin embargo, se sospecha únicamente a los campos creados por la acción humana.

 

Campos electromagnéticos de origen natural

 

 

Los campos electromagnéticos están presentes en todas partes, aunque son invisibles en general al ojo humano.

Se producen campos eléctricos por la acumulación de cargas eléctricas en la atmósfera asociadas a las tormentas con aparato eléctrico.​

El campo magnético terrestre hace que la aguja de una brújula se oriente en el eje norte-sur, y lo usan algunas aves y peces para su orientación.

Sin embargo, hacia principios del siglo XX, el control de la zona inferior (radiofrecuencia) del espectro electromagnético propició el inicio de una actividad productiva sobre dicho fenómeno, en particular la transmisión de sonido (radio) e imágenes (televisión).

 

Campos electromagnéticos de origen humano

 

Además de las fuentes naturales, el espectro electromagnético también incluye campos generados por la acción humana. Por ejemplo, los rayos X se usan para diagnosticar fracturas de huesos.

 

Espectro electromagnético

 

El espectro electromagnético es el rango de frecuencias en que se incluyen todas las radiaciones electromagnéticas, desde las frecuencias más altas a las más bajas.

En la parte superior del espectro están los rayos X y los rayos gamma, de mayor frecuencia, y al final se encuentran los campos eléctricos y magnéticos de baja frecuencia.

Estas radiaciones pueden ser divididas en 3 grupos principales:

  • Radiación electromagnética indirectamente ionizante:peligrosa porque puede inducir a cambios moleculares debido a la gran cantidad de energía almacenada en las ondas de alta frecuencia. Aquí se encuentran los rayos ultravioletas, los rayos X y los gamma.
  • Visible:es el rango de frecuencias que pueden percibir los ojos humanos, y se corresponde aproximadamente con los colores del arco iris.
  • Radiación no ionizante:este rango de frecuencias produce efectos térmicos e incluye a los rayos infrarrojos, las microondas y las radiofrecuencias. Los efectos nocivos de este tipo de radiación están sujetos a una amplia discusión y a extensa investigación.

La radiación electromagnética está formada exclusivamente por fotones. Se caracteriza exclusivamente por la frecuencia de dicha radiación que corresponde a su color. La energía de cierta radiación electromagnética depende igualmente de la frecuencia y solo de esta.

 

Interacción de los campos electromagnéticos

 

Los campos electromagnéticos contienen energía y esta puede ser transmitida a otros elementos que encuentren. La radiación electromagnética corresponde solamente al transporte de energía lumínica en forma de paquetes de fotones.

La energía electromagnética se transmite a baja frecuencia en forma de incremento de la energía cinética media de las partículas con las que interacciona, es decir, simplemente genera calor.

A partir de cierta barrera (que no es progresiva y empieza en la banda del ultravioleta medio) se genera de forma indirecta radiación ionizante, ya que la energía individual de los fotones pueden hacer a los electrones romper su barrera de potencial que los mantiene unidos al átomo.

 

Posibles efectos dañinos en la salud

Argumentos en contra

 

  • Un campo electromagnético no es un campo eléctrico ni es un campo magnético. Ningún estudio actual permite establecer un mecanismo de interacción entre radiación electromagnética no ionizante distinto de la transmisión de energía calorífica. Los estudios respecto a las consecuencias de los efectos térmicos en los seres vivos, han sido hasta hace algunos años los dominantes. La utilización de este punto de vista en la regulación respecto a la radiación electromagnética no ionizante se conoce como criterio térmico.

 

  • El campo electromagnético tampoco actúa sobre las partículas de hierro de nuestro organismo que está presente en forma agregada.

 

  • Los estudios que correlacionan la radiación electromagnética no ionizante con daños a la salud presentarían problemas metodológicos. El principal problema de los estudios poblacionales suele ser la aparición de variables ocultas como por ejemplo que las personas que viven cerca de torres de alta tensión pueden ser personas de menor poder adquisitivo que vivan en peores condiciones de salud, higiene y educación.

 

  • Falta establecer los mecanismos causales por el cual la radiación electromagnética no ionizante afecta a los seres vivos. Se señala que este tipo de radiación no interactuaría con la materia, solo a través de los ya mencionados efectos térmicos.

 

  • Los seres humanos hemos estado desde siempre expuestos a la irradiación solar, la que incluye irradiación en gran parte del espectro electromagnético.

 

  • Organismos como la Organización Mundial de la Salud, la Comisión Europea, la Universidad Complutense de Madrid, la Asociación Española contra el Cáncer, el Ministerio de Sanidad y Consumo de España, o el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España han emitido informes que descartan que la radiación electromagnética afecte en forma alguna a la salud.

 

Argumentos a favor

 

 

Desde esta posición la investigación científica ha pasado de señalar que los efectos dañinos no solo serían posibles, sino además probables:

 

  • Algunos estudios poblacionales y epidemiológicos correlacionan significativamente la radiación electromagnética no ionizante con daños a la salud humana. Por ejemplo Horst Eger, et al, señalan que la probabilidad de cáncer aumenta en tres veces en la población que vive dentro de un radio de 400 metros de una antena de telefonía móvil en comparación con la población que vive fuera de ese radio. Otro estudio, de Ferdinand Ruzicka, señala que el promedio de vida disminuye en 10 años en los habitantes que viven cerca de una antena emisora de contaminación electromagnética, si se comparan con los que viven lejos de una.

 

  • Si bien es cierto que desde siempre hemos estado expuestos a irradiación electromagnética, nunca antes en la historia de la humanidad el fenómeno ha sido tan masivo, tanto en fuentes de emisión antropogénicas(líneas eléctricas, celulares, antenas de telefonía.

 

  • antenas de WiMAX, WiFI, entre otros artefactos) como en duración.

 

  • Los estudios científicos sobre los efectos de la radiación electromagnética en las células muestran daños en el ADN causado por estrés oxidativo.​ También se ha comprobado que tienes efectos cancerígenos en los tejidos humanos, especialmente en el cáncer de tiroides, glioma y neurinoma del acústico.

 

  • También existen estudios a largo plazo, hasta 40 años, que no encuentran tal relación. Se trata de estudios tanto sobre usuarios de telefonía móvil,como sobre operadores militares de radar y comunicaciones, o trabajadores de empresas de comunicaciones.​ Un resumen de diferentes estudios a largo plazo, con resultados en general negativos, puede ser encontrado en The Lancet.​

 

Efectos posibles

 

Dentro de los diversos daños a la salud que se han investigado, se encuentran:

 

  • Efectos térmicos: absorción de calor; se suele considerar que un efecto es térmico si viene acompañado por un aumento de temperatura corporal de al menos un grado. Suceden con intensidades de campo relativamente altas. El resultado es similar al generado por un golpe de calor: incluyen aumento de la tensión sanguínea, vértigo, cansancio, desorientación, cefalea.

 

  • náuseas y, en casos extremos (con intensidades de potencia mayores que 1000W/m²), cataratas, quemaduras y esterilidad.

 

  • vienen acompañados por un aumento de temperatura. Se discute si serían causados, en caso de existir, por un mecanismo hasta hoy desconocido, o bien sigue tratándose, en última instancia, de una absorción de calor. Sucederían con intensidades de campo menores y aplicadas durante un largo plazo; entre ellos se incluye cáncer, enfermedades inmunes, cambios genéticos, arritmias cardíacas y daños neurológicos.

 

Pruebas y cambios en la legislación

 

Con el auge de la telefonía celular, las preocupaciones comenzaron a surgir, no sólo debido a los efectos que podrían tener en el cerebro de los usuarios, sino también que a medida que su uso se expande, se necesita una mayor cantidad de antenas transmisoras en todo el mundo, lo que lleva a la preocupación sobre la amplitud de los campos electromagnéticos próximos a los transmisores.

En Alemania, el Wissenschafts Zentrum Umwelt ha desarrollado un sistema de medición de EMVU, lo que permite que la intensidad de estos campos sea medida con profesionalidad.

Se trata de un sistema diseñado para un registro a largo plazo de campos electromagnéticos de alta frecuencia para observar las variaciones de este tipo de emisiones de los transmisores de radio y la distribución proporcional de las emisiones desde diferentes servicios de transmisión.

La preocupación y la alarma social trajo consigo cambios en la legislación de varios países: en 1974 la Unión Soviética fue la primera al aprobar una ley que establece que las líneas de tensión que generen campos superiores a los 25 kV/m deben estar ubicados a no menos de 110 metros de la edificación más cercana.

 

En Estados Unidos, no existe una legislación federal de salud para el caso de los CEM de 60Hz. Sólo seis estados han establecido estándares en los campos eléctricos de las líneas de transmisión: Florida, Montana, Nueva Jersey, Nueva York y Oregón. Mientras que sólo dos de ellos, Nueva York y Florida, establecieron niveles máximos permitidos para los campos magnéticos en las líneas, bajo condiciones de carga máxima, lo que les permite que las líneas de energía futuras no superen esos niveles.

De acuerdo a un trabajo realizado en 1990 por la International Radiation Protection Association (IRPA) y la International Comission of Non-Ionizing Radiation Protection (INIRC), en los campos eléctricos de 10 a 30 kV/m, la intensidad del campo (kV/m) x hora, no debería exceder los 80 por jornada laboral completa.

El cuerpo expuesto a campos magnéticos por hasta 2 horas por día no tendría que exceder los 50 Gauss.

Las directrices establecidas por estos dos organismos están fundamentadas bajo el «principio de precaución» y no siempre se refieren a campos de naturaleza electromagnética.

 

Efectos en los dispositivos electrónicos

 

La radiación electromagnética artificial ha aumentado paulatinamente con el desarrollo de nuestra tecnología y se encuentra alrededor de las líneas de energía, herramientas de electricidad, electrodomésticos, y se extiende a varios centímetros, incluso a metros de su ubicación. La contaminación electromagnética también es responsable de la interferencia electromagnética entre dispositivos.

No hay que confundir radiación electromagnética con otro tipo de fuerzas o campos. La radiación electromagnética es eléctricamente neutra, no transporta cargas y está formada por un paquete de una partícula fundamental llamada fotón.

Las líneas de alta tensión son el mejor método de transmisión de energía eléctrica sin pérdida.

Es decir, cuanto mayor sea la diferencia de potencial en la transmisión menor pérdida por irradiación tendrá la línea.

 

La energía transportada obedece a la fórmula E=V*I*t. Es decir, para transportar cierta energía por unidad de tiempo podremos optar por transportarla aumentando su voltaje o bien su intensidad.

La eficacia del transporte en alta tensión queda de manifiesto tanto en la ley de Joule como en la ley de Ampère.

La primera dice que la pérdida de energía en un conductor depende del cuadrado de la intensidad. La segunda dice que la pérdida de energía por irradiación depende exclusivamente de la intensidad que atraviesa una sección de conductor y no de su voltaje.

 

IRPA

 

IRPA es una asociación internacional de profesionales de la protección radiológica individuales que se unen a través de sociedades nacionales o regionales.

Abarcan todos los campos de la protección radiológica, incluidos los profesionales de la medicina, la energía nuclear y otros sectores industriales, reguladores, asesores gubernamentales e investigadores.

El espectro de miembros abarca desde países con una infraestructura de protección radiológica muy evolucionada hasta países más pequeños que luchan por desarrollar niveles básicos de protección.

Promueve la excelencia en la protección radiológica a través de sociedades asociadas y entre los profesionales de la protección radiológica para garantizar que se apliquen los más altos estándares de conducta profesional, valores éticos, habilidades y conocimientos en beneficio de la sociedad.

La voz internacional de la profesión de protección radiológica, trabajando con organizaciones internacionales, incluidas la ICRP, el OIEA, la OMS y la ICNIRP, en el desarrollo de recomendaciones, estándares y orientaciones internacionales, para presentar los puntos de vista de los profesionales que tendrán que implementar leyes, reglas y estándares basados en ellos.

 

 

Referencias;

  • ecologistasenaccion.org/
  • concienciaeco.com/
  • utp.edu.co/centro-gestion-ambiental/
  • irpa.net/
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