Día Mundial de los Refugiados – 20 de junio

Día Mundial de los Refugiados – 20 de junio

El Día Mundial de los Refugiados se celebra el 20 de junio, con motivo de apoyo a las personas y familias que han tenido huir de sus lugares de origen, viéndose obligados a desplazarse obligados por los conflictos y persecución.

El Día Mundial de los Refugiados coincide con el aniversario de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, pretende perseverar en el apoyo a los refugiados, personas apátridas, los desplazados internos, solicitantes de asilo y repatriados.

 

 

Los refugiados y desplazados forzosos

 

Cada minuto, veinticuatro personas lo dejan todo para huir de la guerra, la persecución o el terror.

Hay varios tipos de personas desplazadas por la fuerza. Pero todos tienen algo en común:

 

Refugiados

Los refugiados son nuestra principal prioridad y nos preocupamos por ellos en todos los rincones del mundo.

 

Solicitantes de Asilo

Solicitante de asilo es quien solicita el reconocimiento de la condición de refugiado y cuya solicitud todavía no ha sido evaluada en forma definitiva. En promedio, alrededor de 1 millón de personas solicitan asilo de forma individual cada año.

 

Desplazados Internos

Las personas desplazadas internas no han cruzado las fronteras de sus países para buscar la seguridad. A diferencia de los refugiados, su huida se da dentro de su propio país. Si bien pueden haber huido por razones similares a las de los refugiados, los desplazados internos permanecen bajo la protección de su gobierno, aun en los casos en que el mismo gobierno se convierte en una de las causas de su huida. Como resultado, son de las personas más vulnerables del mundo.

 

Apátridas

Las personas apátridas no tienen una nacionalidad y pueden tener dificultades para acceder a derechos humanos básicos. Millones de personas alrededor del mundo se encuentran atrapadas en un limbo jurídico y no son consideradas como nacionales por ningún país afectando el disfrute de sus derechos básicos.

 

Retornados

Los retornados, o repatriados, son los que consiguen volver a casa, la mejor solución duradera. El regreso a casa concluye un tiempo a menudo traumático en el exilio. Puede pasar meses, años o incluso décadas después de que tuvieran que huir, y en ocasiones no llega a suceder del todo.

 

Los derechos contenidos en la Convención de 1951 incluyen:

  • el derecho a no ser expulsado, excepto bajo ciertas condiciones estrictamente definidas;
  • el derecho a no ser castigado por entrada ilegal en el territorio de un Estado contratante;
  • el derecho al empleo remunerado;
  • el derecho a la vivienda;
  • el derecho a la educación pública;
  • el derecho a la asistencia pública;
  • el derecho a la libertad de religión;
  • el derecho al acceso a los tribunales;
  • el derecho a la libertad de circulación dentro del territorio,
  • y el derecho a emitir documentos de identidad y de viaje.

 

Algunos derechos básicos, incluido el derecho a ser protegidos contra la devolución, se aplican a todos los refugiados. Un refugiado adquiere el derecho a otros derechos cuanto más tiempo permanezcan en el país anfitrión, derecho basado en el reconocimiento de que cuanto más tiempo permanecen en calidad de refugiados, más derechos necesitan.

 

“Cuando comenzó el coronavirus, inmediatamente me llamó: ‘¿Necesitas algo?’ Se ha convertido en un hijo para mí”, dijo Marie-Claude, de más de sesenta años, y cuyos hijos adultos viven a cientos de kilómetros de distancia en Alemania y Austria.

Buscando formas prácticas de ayudar a otros en el país que le dio protección, Shadi movilizó rápidamente una red de voluntarios en Ginebra y Lausana para comprar y hacer mandados para las personas mayores, enfermos y otras personas en mayor riesgo en la pandemia.

La comunidad de refugiados sirios entró en acción, aprovechando un profundo sentido de responsabilidad por quienes más lo necesitan y años de experiencia sobreviviendo al peligro y la incertidumbre.

“Vivimos, y seguimos viviendo, una crisis como refugiados”, dijo Shadi, de 34 años . Él es originario de Daraa, al sur de Damasco, y vino a Suiza en 2013. “Eso probablemente nos hace estar en una mejor posición para entender que hay una crisis y cómo ayudar”.

Suiza, con una población de 8,5 millones, tiene más de 11.000 casos confirmados de COVID-19, lo que lo convierte en uno de los 10 países más afectados del mundo.

“Somos un grupo de refugiados sirios, listos para ayudarles a quedarse en casa al hacer sus compras”.

Cuando se declaró la pandemia, la esposa de Shadi, Regula, que es suiza y tiene padres mayores, se dio cuenta de que muchas personas necesitarían ayuda. Junto con Shadi reclutó a sus amigos sirios, que comenzaron a colocar volantes en los vestíbulos de los bloques de apartamentos y en los vestíbulos de los supermercados.

«Somos un grupo de refugiados sirios, listos para ayudarles a quedarse en casa al hacer sus compras», se lee en el colorido póster, que proporciona un contacto por correo electrónico, aidederefugies@gmail.com, para aquellos que necesitan ayuda.

Shadi revisa los correos electrónicos y asigna voluntarios del vecindario, que salen varias veces al día para comprar los pedidos.

“Una mujer llamó y dijo: ‘No soy una refugiada, ¿puedo igual hacer uso de este servicio?’. Dije:” Por supuesto, ahora todos somos refugiados”, dijo Shadi, que trabaja para una organización humanitaria de Ginebra.

 

 

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Referencias;

  • un.org/es/observances/refugee-day
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