Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres – 13 de octubre

Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres – 13 de octubre

 

El Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres se celebra el 13 de octubre.

La Asamblea General de las Naciones Unidas decide designar el 13 de octubre como fecha para conmemorar el Día internacional para la reducción de desastres naturales.

 

 

En la fecha 22 de diciembre de 1989 la Asamblea General de las Naciones Unidas decide designar el segundo miércoles de octubre como Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, que la comunidad internacional observará todos los años durante el Decenio de manera acorde con sus objetivos y metas.

El 21 de diciembre de 2009 la Asamblea General de las Naciones Unidas decide designar el 13 de octubre como fecha para conmemorar el Día Internacional para la Reducción de los Desastres.

 

El Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres trata de gobernanza.

La buena gobernanza del riesgo de desastres se puede medir en las vidas salvadas, la reducción del número de personas afectadas por los desastres y la reducción de las pérdidas económicas.

La COVID-19 y la emergencia climática nos advierten de la necesidad de implementar una visión a largo plazo, con instituciones que planifiquen, que sean competentes y empoderadas, y que actúen en función de evidencia científica a favor del bien común.

 

La reducción del riesgo de desastres (DRR) es un planteamiento sistemático para identificar, evaluar y reducir los riesgos de desastres. Pretende reducir las vulnerabilidades socioeconómicas a los desastres, así como incidir en el medio ambiente y otros peligros que los provocan.

La DDR ha sido fuertemente influida por el conjunto de investigaciones sobre vulnerabilidad que se han publicado desde mediados de la década que empezó en 1971.​

Es responsabilidad tanto de las agencias de desarrollo como de las de emergencias.

Debería ser una parte integral del trabajo de estas organizaciones, no un añadido ni algo puntual.

 

 

La DRR es muy amplia: su alcance es mucho mayor y más profundo que la administración de desastres convencional.

Hay potencial para iniciativas de reducción del riesgo de desastres en casi cada sector de ayuda humanitaria y desarrollo.

La definición de DRR más comúnmente citada es la utilizada por agencias de ONU como la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) o el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD):

 

«El marco conceptual de elementos considerado con las posibilidades de minimizar las vulnerabilidades y riesgos de desastre de una sociedad, de evitar (prevención) o de limitar (atenuación y preparación) los impactos adversos de los peligros, dentro del contexto amplio del desarrollo sostenible.»

 

Como los efectos de los desastres son más devastadores en el ámbito local, los gobiernos municipales y regionales son los que deben trabajar urgentemente en la preparación y respuesta a las catástrofes.

El enfoque del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres se centra en proteger la vida de las personas y en las acciones que se deben tomar.

Es pertinente tanto para los riesgos a pequeña como a gran escala, y tanto para los ocasionados por el ser humano como los producidos por las amenazas naturales.

Abarca, los riesgos ambientales, tecnológicos y biológicos afines.

En marzo de 2015, el marco decenal de Hyogo llegó a su fin y fue reemplazado por el Marco de Sendai para la reducción del riesgo de desastres, que establece 4 prioridades: comprender el riesgo de desastres, fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres para una mejor gestión, invertir en la reducción de riesgo de desastres para una mayor resiliencia y aumentar la preparación frente a desastres para responder mejor a ellos y para una mejor recuperación, rehabilitación y reconstrucción.

Para apoyar la valoración del progreso hacia la consecución de un menor riesgo de desastres, se han acordado 7 objetivos globales, que se detallan en el artículo principal.

 

 

El documento de Sendai fue el resultado de 3 años de conversaciones, apoyadas por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, durante los cuales países miembros de la ONU, ONG y otros actores pidieron una versión mejorada del existente marco de Hyogo.

La preparación frente a las emergencias presenta un gran potencial transformador, porque requiere sistemas nacionales sostenibles y operativos que reducirán el coste de la respuesta de plazo largo y aliviarán la carga creciente en el sistema humanitario.

Esta preparación se encuentra en gran parte infrafinanciada. Donde la financiación existe, es compleja, fragmentada y desorganizada.

Particularmente en lo que se refiere a la contribución internacional, con varias instituciones separadas, mecanismos y planteamientos que definen a dónde se dirige el dinero y cómo se gasta.

Un informe del Instituto de Desarrollo de Ultramar sugiere que, si bien mejorar la financiación existente supondría ventajas, no es suficiente con simplemente reforzar el sistema actual.

Los cambios incrementales dejarían lagunas y se debería considerar una solución global para mejorar a largo plazo la reducción del riesgo de desastres.

 

El marco de Sendai establece 4 prioridades concretas para la acción:​

  1. Comprender el riesgo de desastres.
  2. Fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres para una mejor gestión.
  3. Invertir en la reducción de riesgo de desastres para una mayor resiliencia.
  4. Aumentar la preparación frente a desastres para responder mejor a ellos y para una mejor recuperación, rehabilitación y reconstrucción.

 

Para apoyar la valoración del progreso hacia la consecución de un menor riesgo de desastres, se han acordado 7 objetivos globales:

  1. Reducir sustancialmente la mortalidad mundial por desastres para 2030: 100 000 fallecidos anuales menos en el período 2020-2030 que en 2005-2015.
  2. Reducir sustancialmente el número de personas afectadas por desastres para 2030: 100 000 afectados anuales menos en el período 2020-2030 que en 2005-2015.
  3. Reducir las pérdidas económicas ocasionadas por desastres en el producto interior bruto(PIB) mundial para 2030.
  4. Para 2030, reducir sustancialmente el daño a infraestructuras críticas y la disrupción de servicios básicos (entre ellos salud e instalaciones educativas) ocasionados por desastres, a través del aumento de su resiliencia, entre otras medidas.
  5. Aumentar sustancialmente el número de países con estrategias nacionales y locales de reducción del riesgo de desastres para 2020.
  6. Aumentar sustancialmente la cooperación internacional con países en desarrollo, a través de un apoyo adecuado y sostenible, para complementar sus acciones nacionales de aplicación del marco de Sendai para 2030.
  7. Aumentar sustancialmente para 2030 la disponibilidad de sistemas de alerta tempranamultirriesgo y el acceso de la población a dichos sistemas.

 

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Referencias;

  • un.org/es/observances/disaster-reduction-day
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