Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor – 23 de abril

Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor – 23 de abril

 

 

El Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor se celebra el 23 de abril, con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

 

Celebración internacional promovida por la UNESCO, desde 1989.

 

Se celebra el 23 de abril para conmemorar el fallecimiento de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega en el año 1616.

 

También coincide con el nacimiento y fallecimiento de otros autores célebres.

 

 

La Conferencia General de la UNESCO, celebrada en París en 1995, decidió rendir un homenaje universal a los libros y autores en esta fecha, alentando a todos, y en particular a los jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y a valorar las irreemplazables contribuciones de aquellos quienes han impulsado el progreso social y cultural de la humanidad.

 

La UNESCO creó el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, así como el Premio UNESCO de Literatura Infantil y Juvenil Pro de la Tolerancia.

 

 

 

La Unión Internacional de Editores propuso esta fecha a la UNESCO, con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

 

La Conferencia General de la UNESCO la aprobó en París el 15 de noviembre de 1995, por lo que a partir de dicha fecha el 23 de abril es el «Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor».

 

 

La UNESCO y las tres organizaciones profesionales internacionales del mundo del libro, la Unión Internacional de Editores, la Federación Internacional de Libreros y la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias, eligen una capital mundial del libro cuyo mandato empieza cada 23 de abril.

 

El comité de selección eligió Atenas, capital Grecia, por la calidad de sus actividades que lleva a cabo, que cuentan con el apoyo de todo el sector del libro.

 

El objetivo es que los libros sean accesibles a toda la población, incluidos los migrantes y los refugiados.

 

En 2001 por iniciativa de la UNESCO se nombró a Madrid Capital Mundial del Libro.​

 

Cada 23 de abril, un comité de selección, integrado por representantes de la Unión Internacional de Editores (UIE), la Federación Internacional de Libreros (FIL), Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios (IFLA) y la UNESCO,​ elige a diferentes ciudades del mundo que realizan durante el año actividades culturales relacionadas con los libros.

 

Luego, siguiendo convocatorias públicas de candidaturas, el Comité Asesor nominó sucesivamente a la ciudad de:

Amberes (Bélgica) para 2004

Montreal (Canadá) para 2005

Turín (Italia) para 2006

Bogotá (Colombia) para 2007

Amsterdam (Países Bajos) para 2008,

Beirut (Líbano) para 2009

Liubliana (Eslovenia) para 2010

Buenos Aires (Argentina) para 2011

Ereván (Armenia) para 2012)

Bangkok (Tailandia) para 2013

Port Harcourt (Nigeria) en 2014

Incheon (República de Corea) en 2015

Wroclaw (Polonia) en 2016

Conakry (República de Guinea) en 2017

Atenas (Grecia) en 2018

Sharjah (Emiratos Árabes Unidos) en 2019

Kuala Lumpur (Malasia) en 2020

Tbilisi (Georgia) en 2021

Guadalajara (México) en 2022

 

 

El rey Alfonso XIII firmó un Real Decreto el 6 de febrero de 1926 por el que se creaba oficialmente la Fiesta del Libro Español, que se celebraría en la fecha que entonces se creía que había nacido Cervantes, el 7 de octubre.

 

La idea original fue del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, proponiéndola a la Cámara Oficial del Libro de Barcelona, donde se aprueba en marzo de 1925, proponiendo la citada entidad se celebrara en octubre de cada año, en la fecha del nacimiento de Cervantes, coincidiendo en el primer año con la Exposición del Libro Español en Buenos Aires.

 

Poco después, en 1930, se instaura definitivamente la fecha del 23 de abril como Día del Libro.

 

La celebración arraigó rápidamente en toda España, en especial en las ciudades sede de Universidades, desde Barcelona, se extendió por toda Cataluña, aunque la denominación oficial se fue diluyendo poco a poco al coincidir con el día del santo Patrón, conocido como «Día de San Jorge» (Diada de Sant Jordi).

 

En otras zonas no universitarias de España la fiesta se mantenía con escasa importancia o incluso desaparecía aunque desde los años 80 del siglo XX ha vuelto la tradición con fuerza, sobre todo en Madrid.

 

Con el tiempo se hizo tradicional en Cataluña el intercambio y regalo de rosas y libros entre parejas y personas queridas en esa fecha, convirtiéndose en una de las jornadas populares más celebradas.

 

Esta tradición fue uno de los argumentos utilizados por la UNESCO para declarar el 23 de abril «Día Internacional del Libro».

En España se celebra en esta fecha la entrega anual del Premio Cervantes, el mayor galardón otorgado a los autores hispanos.

 

Algunos países realizan actos semejantes en otras fechas.

 

En Reino Unido e Irlanda, el primer jueves de marzo realizan el llamado «World Book Day» (Día Mundial del Libro).

 

Chile instituyó su propio Día del Libro en 1927, en recuerdo del natalicio de Andrés Bello, el 29 de noviembre.

 

Con el paso de los años, este día cayó en el olvido y en la actualidad se celebra el Día Mundial del Libro el 23 de abril, al igual que en los demás países.

 

En Uruguay dicha celebración lleva el nombre de «Día Nacional del Libro» y se realiza el 26 de mayo, dado que fue en esa fecha del año 1816, que se creó la primera biblioteca pública nacional, a partir de la idea de Dámaso Antonio Larrañaga, quien acompañó a Artigas en la Revolución Oriental.

 

«Sean los orientales tan ilustrados como valientes» fue la respuesta del general Artigas ante la consulta de la creación de una biblioteca para todos los orientales.

En Paraguay, por resolución del 9 de junio de 1980 del Ministerio de Educación y Culto, se instituyó el 25 de junio como «Día del Libro Paraguayo».

 

En esa fecha, precisamente el 25 de junio de 1612 el paraguayo Ruy Díaz de Guzmán, primer historiador paraguayo, nieto de Domingo Martínez de Irala y de la india Leonor, concluyó el manuscrito de su obra La Argentina, primer libro escrito en estas regiones de la América.

 

 

Seis años después del lanzamiento del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor (23 de abril), las organizaciones profesionales de la cadena del libro tuvieron la idea, inspirada en la exitosa experiencia de la ciudad de Madrid, de nominar el mejor programa de ciudad destinado a la promoción del libro durante la período entre un «Día del libro» y el siguiente.

 

A propuesta de España, apoyada por muchos otros países, la Conferencia General de la UNESCO decidió, el 2 de noviembre de 2001, que la Organización otorgaría su apoyo moral e intelectual a la concepción e implementación de esta iniciativa, invitando a las organizaciones profesionales internacionales de la cadena de libros para trabajar juntos para su concretización.

 

La primera Capital Mundial del Libro de la UNESCO designada antes de la adopción de la Resolución 31 C / 29 fue Madrid (España) en 2001.

 

Se llegó a un acuerdo entre los socios de que, después de Madrid, las capitales posteriores serían Alejandría en 2002 y Nueva Delhi en 2003.

 

 

Mensaje de la Sra. Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor23 de abril de 2020.

 

En este periodo de incertidumbre, sonmuchaslas personasque recurren a los libros para vencer el confinamiento y la preocupación.

 

De hecho, los libros tienen esa capacidad única de entretenernos, de instruirnos, de ser ala vez el instrumento que sirve para salir de sí mismo y para encontrarse con un autor, una autora, un universo o una cultura, y de ofrecer un tiempo para sumergirse más profundamente en sí mismo.

 

De ese modo, los libros trazan, página tras página, los caminos para deambular en la intimidad del pensamiento humano de todos los tiempos y todos los lugares, lo que también se denomina libertad.

 

Necesitamos toda la magia de los libros en un momento en que recordamos colectivamente lo esenciales que son para nosotros la literatura y todas las demás artes.

 

Al celebrar los libros, también celebramos a sus autoras y autores que nos ofrecen esos fragmentos de vida, esos universos, una ventana y una mirada sobre el mundo.

 

Por ello, esta celebración tiene lugar el 23 de abril, fecha del aniversario de la muerte de William Shakespeare, Miguel de Cervantes e Inca Garcilaso de la Vega, que han alimentado nuestros imaginarios desde hace cuatro siglos.

 

Con ellos, también rendimos homenaje a todas las profesiones del libro, la edición, la publicación y la traducción, que garantizan la difusión de nuestro patrimonio literario y permiten que las nuevas creaciones encuentren un lugar para expresarse y que las ideas circulen.

 

Estas profesiones deben ser protegidas y valoradas.

 

Ello es aún más cierto en este período de COVID-19, que plantea un peligro profundo y duradero para esta economía del encuentro que es la cultura.

 

Por ese motivo, la UNESCO valora la labor de los editores, en particular mediante las alianzas que ha establecido con la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas y la Unión Internacional de Editores.

 

Para que el poder de la lectura se ejerza plenamente, y para que todas y todos encuentren refugio, sueños, conocimiento y reflexión en ella, es importante tener acceso a los libros.

 

Este es el significado del compromiso de Kuala Lumpur, que este23 de abril se convierte en la Capital Mundial del Libro 2020, en particular gracias a su determinación de promover la alfabetización y el desarrollo de una cultura del libro inclusiva.

 

En estos tiempos en los que la lectura es tan valiosa, nuestro compromiso común en favor de la integración en la lectura y a través de ella cobra todo su valor.

 

Para este Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, invito a todas y a todos a empezar libros, a pasar sus páginas y a encontrar en ellos un soplo de aire fresco para el presente y el futuro.

 

 

Al defender el libro y el derecho de autor, la UNESCO apoya la creatividad, la diversidad y la igualdad de acceso al conocimiento, en particular a través de su Red de Ciudades Creativas de la Literatura

 

 

 

¿Qué es la Red de Ciudades Creativas? 

 

La Red de Ciudades Creativas de la UNESCO se creó en 2004 para promover la cooperación hacia y entre las ciudades que identifiquen la creatividad como factor estratégico de desarrollo urbano sostenible.

 

Las 246 ciudades que actualmente forman la Red trabajan juntas hacia un objetivo común: posicionar la creatividad y las industrias culturales en el centro de su plan de desarrollo local y cooperar activamente a nivel internacional en la materia.

 

Al unirse a la Red, las ciudades se comprometen a compartir sus buenas prácticas y a desarrollar vínculos que asocien a los sectores público y privado y a la sociedad civil para:

  • Reforzar la creación, la producción, la distribución y la difusión de actividades, bienes y servicios culturales.
  • Desarrollar polos de creatividad e innovación y aumentar las oportunidades al alcance de los creadores y profesionales del sector cultural.
  • Mejorar el acceso y la participación en la vida cultural, en particular en beneficio de grupos desfavorecidos y personas vulnerables.
  • Integrar plenamente la cultura y la creatividad en sus planes de desarrollo sostenible.

 

La Red cubre siete ámbitos creativos: artesanía y artes populares, artes digitales, cine, diseño, gastronomía, literatura y música.

 

La Red de Ciudades Creativas constituye un socio privilegiado de la UNESCO, tanto como plataforma de reflexión sobre el papel de la creatividad en tanto que promotora del desarrollo sostenible, como de laboratorio de acción para la innovación, entre otros, para la aplicación del Programa de Desarrollo para después de 2015.

 

La promoción de la alfabetización, el aprendizaje móvil y el libre acceso a los contenidos científicos y los recursos educativos.

 

Con la participación activa de las partes interesadas –autores, editores, docentes, bibliotecarios, instituciones públicas y privadas, ONG humanitarias, medios de comunicación y cualquier otro interlocutor que se sienta implicado en esta celebración– el Día Mundial del Libro y el Derecho de Autor congrega a millones de personas en todo el mundo.

 

Cada año tiene lugar en la Sede de la UNESCO un importante evento: librerías, casas editoriales y artistas comparten su pasión por el libro y la lectura animando talleres para los jóvenes.

 

La UNESCO les invita cordialmente a unirse a esta celebración, así como a situar al libro como vector del conocimiento, la comprensión mutua y la apertura del mundo a la diversidad.

 

 

Más que nunca, en un momento en la que la mayoría de las escuelas de todo el mundo están cerradas y debemos quedarnos en casa, podemos usar el poder de la lectura para combatir el aislamiento, estrechar los vínculos entre las personas, expandir nuestros horizontes, a la vez que estimulamos nuestras mentes y nuestra creatividad.

 

Durante el mes de abril y durante todo el año, es fundamental tomarse el tiempo para leer solo o con los niños.

 

Es un motivo para celebrar la importancia de la lectura, fomentar el crecimiento de los niños y niñas como lectores y promover el amor a la literatura.

 

A través de la lectura y la celebración del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, el 23 de abril, podemos abrirnos a los demás a pesar de la distancia, y viajar gracias a la imaginación.

 

Del 1 al 23 de abril, la UNESCO compartirá citas, poemas y mensajes para simbolizar el poder de los libros y fomentar la lectura.

 

Al compartir conocimientos, lecturas y libros hacemos comunidad y podemos connectar a lectores de todo el mundo y ayudar a paliar la soledad.

 

En estas circunstancias, invitamos a estudiantes, profesores, lectores de todo el mundo, así como a toda la industria del libro y los servicios de biblioteca a dar testimonio y expresar su amor por la lectura.

 

A través de la lectura y la celebración del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, podemos acercarnos a los demás a pesar de la distancia; tan importante en estos días.

 

El Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor ha servido para atraer a la causa de los libros y del derecho de autor a gran número de personas de todos los continentes y orígenes culturales.

 

Ello les ha permitido descubrir, valorar y explorar muchas vertientes distintas del mundo editorial: el libro como vehículo de valores y conocimientos y como depositario del patrimonio inmaterial,  el libro como puerta de acceso a la diversidad de las culturas y como instrumento de diálogo o el libro como fuente de ingresos materiales y obra de creadores protegidos por el derecho de autor.

 

Todas esas facetas del libro han sido objeto de numerosas iniciativas de sensibilización y promoción que han surtido efectos reales, aunque no por ello haya que dejar de trabajar con el mayor empeño.

 

Casi todas las regiones del mundo, a su vez, ya han participado en este proceso, que transforma así la celebración de libros y derechos de autor en una actividad periódica, que extiende aún más la influencia geográfica y cultural de los libros.

 

En los últimos años, el Día Mundial ha demostrado que puede ser un potente símbolo para el lanzamiento de operaciones de apoyo importantes, en particular en América Latina y África.

 

 

 

Referencias; es.unesco.org/commemorations/worldbookday, www.un.org/es/observances/book-and-copyright-day

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