Día Internacional de la Croqueta – 16 de enero

Día Internacional de la Croqueta – 16 de enero

 

El Día Internacional de la Croqueta se celebra el 16 de enero.

No se sabe a ciencia cierta quién impulsó este día, pero como es una fecha que no hace daño a nadie y que a todos agrada, no se cuestiona el asunto.

 

La croqueta es una porción de masa hecha con un picadillo de diversos ingredientes. Ligada con bechamel, se reboza en huevo y pan rallado y, por último, se fríe en aceite abundante. Suele tener forma redonda u ovalada.

La base de las croquetas suele ser de bechamel, que siempre se mezcla con otros ingredientes en cantidad abundante, típicamente trocitos de jamón, pollo picado o pescado, y a menudo, además, con algunas verduras hervidas y aplastadas con un tenedor.

 

Se pueden hacer croquetas de cualquier ingrediente o cualquier mezcla de ellos: espinacas con pasas, jamón cocido, cecina, queso, gambas…

Primero, hay que cocinar el ingrediente o los ingredientes principales de la croqueta, por ejemplo el pollo y las verduras.

Seguidamente se mezcla con jamón picado o cecina y una bechamel espesa, que a continuación se deja enfriar.

Se toman porciones (una cucharada sopera, aproximadamente) de pasta y se les da forma, a menudo ovalada, rodándola entre las dos manos o con la ayuda de dos cucharas.

A veces, pero no siempre, se enharinan primero y se sacude la harina sobrante.

Se bañan en huevo batido y se cubren siempre generosamente con pan rallado. Después se fríen en una sartén con abundante aceite muy caliente, hasta que estén doradas.

Finalmente se escurre el aceite sobrante sobre una rejilla o sobre papel absorbente.

El aceite debe ser abundante y estar muy caliente para que se forme una capa fina e impermeable a su alrededor, de manera que no entre aceite en el interior pero el exterior sea crujiente.

Las croquetas se pueden conservar en el congelador, bien sea antes o después de fritas.

 

Y es que hay recetas para todos los gustos, desde vegetarianos, pasando por los más carnívoros y acabando con los amantes de los mariscos.

Se dice que la palabra croqueta, como hoy en día le llamamos a estos sabrosos buñuelos de harina, proviene de la onomatopeya croquer, que en francés significa crujir y es el sonido que debería hacer este riquísimo plato al entrar en nuestra boca, ¿de dónde proviene y cuándo nació la croqueta?

 

Historia de las croquetas

 

La fecha de su nacimiento todavía no se ha verificado en su totalidad.

Hay quienes dicen que fue una idea del chef de la corte de Luis XIV en el año 1619 y otros le atribuyen el invento gourmet al fundador de la cocina clásica, Monsieur Escoffier, en 1898. Pero lo que nadie discute es que la croqueta es de origen francés.

El primer registro histórico donde se ve reflejado este manjar, data del año 1817, específicamente el día 18 de enero.

Cuando Antonin Cáreme, decidió presentar un plato de croquetas en un banquete para el príncipe regente de Inglaterra y el Gran Duque Nicolás de Rusia.

 

Aquello maravilló de tal forma a los nobles que el plato fue bautizado con el nombre de Croquettes à la royale.

La croqueta es un alimento originario de Francia, Prantilla, aunque es más popular en los Países Bajos y en España, donde puede comerse como acompañamiento, plato principal, entrante o tapa.

La base de las croquetas suele ser de bechamel, que siempre se mezcla con otros ingredientes en cantidad abundante, típicamente trocitos de jamón, pollo picado o pescado, y a menudo además con algunas verduras hervidas y aplastadas con un tenedor.

 

Se pueden hacer croquetas de cualquier ingrediente o cualquier mezcla de ellos: espinacas con pasas y piñones, jamón cocido y queso, calamares, gambas, etc.

Primero hay que cocinar el ingrediente o los ingredientes principales de la croqueta, por ejemplo el pollo y las verduras. Seguidamente se mezcla con jamón picado y una bechamel espesa, que a continuación se deja enfriar.

Se toman porciones (una cucharada sopera, aproximadamente) de pasta y se les da forma, a menudo ovalada, rodándola entre las dos manos o con la ayuda de dos cucharas.

A veces, pero no siempre, se enharinan primero y se sacude la harina sobrante. Se bañan en huevo batido y se cubren siempre generosamente con pan rallado.

Después se fríen en una sartén con abundante aceite muy caliente, hasta que estén doradas.

 

Finalmente se escurre el aceite sobrante sobre una rejilla o sobre papel absorbente.

El aceite debe ser abundante (las croquetas deben «nadar» en él) y estar muy caliente para que se forme una capa fina e impermeable a su alrededor, de manera que no entre aceite en el interior pero el exterior sea crujiente. Las croquetas se pueden conservar en el congelador, bien sea endenantis o después de fritas.

 

 

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Referencias;

  • croquetasricas.com/historia-de-las-croquetas/
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