Día Mundial de la Alegría – 1 de agosto

Día Mundial de la Alegría – 1 de agosto

 

 

El Día Mundial de la Alegría se celebra el 1 de agosto.

Fecha propuesta por el ciudadano colombiano Alfonso Becerra, durante un congreso de Gestión Cultural en Chile celebrado en 2012.

El Día Mundial de la Alegría se celebra en países principalmente en Latinoamérica y actualmente se celebra a nivel mundial.

 

¿Quién tuvo la idea de establecer el Día Mundial de la Alegría?

 

Fue el ciudadano colombiano Alfonso Becerra, quien, durante un congreso de gestión cultural en Chile celebrado en 2012, expuso su idea y logró que esta sea acogida por organizaciones de diferentes países. Así es como nació la celebración del Día Mundial de la Alegría.

 

¿Por qué se celebra el Día Mundial de la Alegría?

 

 

Según lo explicó el propio Becerra, la idea de dedicarle un día de celebración al sentimiento de la alegría surgió en el año 2008.

 

“La idea surge y empiezo a desarrollarla para ver qué pasa alrededor de otras fechas, y me encuentro con la sorpresa que, por lo general, celebramos eventos que han estado relacionados con la guerra, con la sangre y con la muerte, festividades religiosas, fiestas o fechas políticas como las Fiestas Patrias, y que todo aquello que nos produce alegría o gozo parece que no hace parte de los calendarios mundiales”.

 

¿En qué países se celebra el Día Mundial de la Alegría?

 

Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, España, Honduras, México y Venezuela son algunos de los países que festejan esta singular fecha.

 

¿Que es Alegría?

 

La alegría es una emoción amistosa o una sensación de satisfacción o felicidad de duración limitada.

A menudo se toma como sinónimo de felicidad , satisfacción o placer.​

 

La alegría es una emoción como todas que se manifiesta al saber una noticia, ya sea buena o mala.

Un ejemplo es cuando te dan un regalo por tus buenas calificaciones o por tu cumpleaños, al ocurrir eso tu te emocionas y te pones alegre.

En la filosofía antigua, la alegría se compara con el término «delirio» o «locura», comentado en el Fedro de Platón, como presencia de lo divino como flujo transformador y energizante; concepto relacionado con el entusiasmo que afecta al espectador ‘bueno o bello’, aún más allá del sentimiento.

Ya en el mundo romano, Cicerón da una definición más cercana al significado actual: «la alegría es un estado del alma que, confrontado con la posesión de un bien, no pierde su serenidad».

En la filosofía moderna, aparecen nuevas concepciones de la alegría.

Así, en el siglo xvii, Spinoza agrupa a la alegría junto a la tristeza y el deseo, como una de las tres emociones básicas de los seres humanos; de forma que el resto de los sentimientos (amor, odio, esperanza, miedo, etc.) se definen como formas particulares de alegría o tristeza.

Asimismo, Spinoza define la alegría como «el paso del hombre de una perfección menor a una mayor», como un aumento del poder del hombre, vinculado a la realización de los deseos y el esfuerzo para perseverar en la existencia.

 

Leibniz, por su parte distingue entre el «gaudium», «alegría» como disfrute pacífico que no está sujeto a ninguna condición), y el «laetitia», el placer del alma relacionado con la posesión de un bien (en el mismo sentido que apuntaba Cicerón).

En la filosofía contemporánea, Nietzsche asocia la alegría con la capacidad superar la existencia y su carácter trágico, como una expresión de la voluntad de poder que supone ser alegre a pesar de los sufrimientos de la vida, sin refugiarse en una felicidad ilusoria (religión, idealismo, etc.).

El francés Henri Bergson presenta la alegría como signo de logro, éxito o como conclusión, que da significado a la existencia humana.​

De este modo la alegría es la consecuencia de una creación, como en la madre que engendró y crio a su hijo, concluyendo que el significado de la vida humana es la creación. No obstante, Bergson distingue el placer, como subterfugio de la naturaleza para conseguir la conservación de las especies, de sentido de la alegría como compromiso con la vida humana.

Con el dasein de Heidegger, el hombre recupera su libertad inalienable al anticipar su propia muerte y la confrontación con la nada que implica (ver su Being and Time).

En la iconografía clásica, la Alegría se representa como una mujer que sostiene un cuerno de la abundancia, como símbolo de felicidad, y en ocasiones acompañada por dos niños, y uno de ellos llevando una palma.

 

 

En la literatura y la música el tema común a todas las culturas, en la historia musical de Occidente, la alegría emigró del vocabulario religioso a la literatura ya a comienzos del siglo xx.

Una de las obras más conocidas es la Oda a la alegría, poema de Schiller publicado en 1785, y musicado por Beethoven en las partes cantadas cuarta y última de la Novena sinfonía.

La pieza llegaría a ser adoptada como himno oficial de la Unión Europea.

 

La cornucopia (del latín cornu, ‘cuerno’ y copia, ‘abundancia’), también conocida como cuerno de la abundancia (en latín cornu copĭae), es un símbolo de prosperidad y afluencia que data del siglo V a. C.

En la mitología griega, la cabra Amaltea crio con su leche a Zeus.

De niño, mientras jugaba con uno de sus rayos, Zeus rompió sin querer uno de los cuernos de la cabra.

Para compensar a Amaltea, al cuerno roto le confirió poder para que, a quien lo poseyera, se le concediese todo lo que deseara.

De ahí surgió la leyenda de la cornucopia. No obstante, hay una posible variante de este posible origen de la cornucopia ya que en el mito de Heracles se cuenta cómo este luchó contra el dios-río Aqueloo por la mano de Deyanira.

Además de vencerlo, rompió uno de sus cuernos ya que el dios-río tenía la capacidad de la metamorfosis y se había convertido en toro. Aqueloo se rindió pero le pidió a Heracles que le devolviese su cuerno y a cambio le daría uno de la cabra Amaltea, del cual no dejaba de brotar flores y frutos.​

Otras versiones del mito explican que Heracles se quedó con el cuerno del dios-río y que posteriormente las náyades lo recogieron y lo llenaron con todo tipo de vegetales y flores.​

Las representaciones originales eran del cuerno de la cabra lleno de frutas y flores.

A varias deidades, especialmente a Fortuna, se les representaba con el cuerno de la abundancia.

Imágenes más modernas, como las usadas en los murales del Día de Acción de Gracias, muestran una cesta de mimbre con forma de cuerno llena de frutas y verduras.

 

La cornucopia como atributo

 

La cornucopia ha sido siempre un elemento recurrente a la hora de emplearse como atributo de diferentes alegorías y deidades: la Fortuna, la Abundancia, la Ocasión, la Liberalidad, la Prudencia o la Alegría.

 

La Fortuna

 

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Además de ser la diosa romana encargada del destino, la alegoría de la Fortuna adopta la forma de una mujer sentada sobre un trono y que se encuentra apoyada en una rueda que simboliza la inestabilidad.

Inmediatamente se puede distinguir muy bien el cuerno de la abundancia del que se pueden derramar riquezas de todo tipo, mostrando una cierta vanidad.​

Sin embargo, las representaciones varían, pudiendo aparecer desnuda o vestida, con alas, apoyada sobre una esfera para hacer énfasis en ese carácter inestable o incluso ciega.

La Abundancia

 

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La Abundancia es una diosa alegórica que se presenta como una joven ninfa coronada por flores. En una mano tiene un haz de espigas y en la otra, el cuerno de Amaltea.​

Su figura y sus atributos serán tomados por la nobleza y aristocracia como muestra de sus riquezas materiales.

La Ocasión

 

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La Ocasión se muestra como una mujer joven, desnuda, en una postura un tanto inestable ya que se encuentra sobre una rueda apoyada sobre un pie mientras el otro está en el aire.

Puede mostrar calvicie en la parte trasera de su cabeza o bien con su largo cabello al viento, como muestra de la fugacidad del tiempo. En sus manos sostiene una navaja y un velo.

La Liberalidad

 

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Cesare Ripa explica que adopta la forma de una mujer con los ojos hundidos, de frente angulosa y cuadrada, la nariz aguileña, vestida de blanco, con un águila en su cabeza, un compás y un cuerno de la abundancia del que caen numerosos objetos valiosos en la mano derecha y otra con frutas y flores en la mano izquierda.

 

La Prudencia

 

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Como divinidad en la antigüedad clásica se representaba con dos rostros porque así se simbolizaba su conocimiento sobre el pasado y el futuro.

Como alegoría puede aparecer desnuda o vestida, sobre un pedestal, con un espejo y con una serpiente como muestra de los constantes peligros que acechan al ser humano.

 

La Alegría

 

 

La Alegría puede ser representada como una mujer acompañada de un cuerno de la abundancia y con una actitud feliz. A veces la suelen acompañar niños y normalmente uno alza una hoja de palma.

 

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Referencias;

  • elcomercio.pe/respuestas/como/dia-mundial-de-la-alegria-como-surgio-y-por-que-se-celebra-el-1-de-agosto
  • europapress.es/desconecta/lifestyle/noticia-celebra-dia-mundial-alegria-diez-frases
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