Día Internacional de la Madre Tierra – 22 de abril

Día Internacional de la Madre Tierra – 22 de abril

 

 

El Día Internacional de la Tierra se celebra el 22 de abril, en algunos otros países se celebra el 11 de abril.

 

El senador estadounidense Gaylord Nelson, instauró este día para crear una conciencia común a los problemas de la sobrepoblación, la producción de contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra.

 

Es un día para rendir homenaje a nuestro planeta y reconocer a la Tierra como nuestro hogar y nuestra madre, así como lo han expresado distintas culturas a lo largo de la historia, demostrando la interdependencia entre sus muchos ecosistemas y los seres vivos que la habitamos.

 

En 1945, Morton Hilbert y el U.S. Public Health Service (Servicio de Salud Pública de EE. UU.), organizaron el Simposio de Ecología Humana, se realiza una conferencia por los nombrados anteriormente para una asamblea o conferencia medioambiental para que estudiantes escucharan a científicos hablar sobre los efectos del deterioro ambiental en la salud humana.

 

Este fue el primer antecedente del Día de la Tierra.

 

Durante los siguientes dos años, Hilbert y sus estudiantes trabajaron para planear el primer Día de la Tierra.

 

Surgieron otros esfuerzos como Survival Project (Proyecto para la Supervivencia), uno de los primeros eventos educacionales de conciencia ambiental, que fue llevado a cabo en la Universidad Northwestern el 23 de enero de 1970.

 

Este fue el primero de varios eventos realizados en campus universitarios por todo Estados Unidos.

 

Otro fundador fue Ira Einhorn, así mismo, Ralph Nader empezó a hablar acerca de la importancia de la ecología en 1970.

 

La primera manifestación tuvo lugar el 22 de abril de 1970, promovida por el senador y activista ambiental Gaylord Nelson, para la creación de una agencia ambiental.

 

En esta convocatoria participaron dos mil universidades, diez mil escuelas (primarias y secundarias) y centenares de comunidades.

 

La presión social tuvo sus logros y el gobierno de los Estados Unidos creó la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental) y una serie de leyes destinadas a la protección del medio ambiente.

En 1972 se celebró la primera conferencia internacional sobre el medio ambiente.

 

La Cumbre de la Tierra de Estocolmo cuyo objetivo fue sensibilizar a los líderes mundiales sobre la magnitud de los problemas ambientales.

 

 

De acuerdo con Gaylord Nelson, el término “Día de la Tierra”, era “un nombre obvio y lógico”, sugerido por “ciertas personas” en el otoño de 1969, incluido, afirma, “un amigo mío que había estado en el campo de las relaciones públicas y un ejecutivo de publicidad de New York”, Julian Koenig, quien había estado en el comité organizador de Nelson en 1969.

 

La idea se le ocurrió a Koeing por la coincidencia entre su cumpleaños y el día escogido, el 22 de abril; en inglés, Earth Day (Día de la Tierra) rima con birthday (cumpleaños), la conexión parecía natural.

 

Otros nombres circularon durante las preparaciones, el mismo Nelson continuó llamándolo National Environment Teach-In (Encuentro Nacional del Medio Ambiente), pero el coordinador nacional, Denis Hayes, usó el término Día de la Tierra en sus comunicados y la cobertura de prensa del evento fue prácticamente unánime en el uso del término Día de la Tierra, así que el nombre se quedó.

 

Gaylord Nelson escogió la fecha de tal manera que se maximizara la participación en las universidades, ya que lo consideraba un encuentro entre maestros y alumnos.

 

Determinó que la semana del 19 al 25 de abril era la mejor apuesta, ya que esta no coincidía con los exámenes o las vacaciones de primavera.

 

Más aún, esta fecha no tenía ningún conflicto con celebraciones religiosas como la Pascua o el Pésaj, y era demasiado tarde en primavera para tener un clima decente.

 

Más estudiantes preferirían estar en clase y habría menos competencia con otros eventos de media semana, así que eligió el miércoles 22 de abril.

 

El día también coincidió con el aniversario del natalicio de John Muir, notable conservacionista.

 

Sin el conocimiento de Nelson, el 22 de abril de 1970 fue, por coincidencia, el centésimo aniversario del natalicio de Lenin, cuando se trasladó al calendario gregoriano, el cual fue adoptado por los rusos hasta 1918.

 

La revista Time reportó que muchos no pensaron que la fecha fuera una coincidencia, sino una pista de que el evento fue un “engaño comunista”, y citaron a un miembro de Daughters of the American Revolution, diciendo:

 

“elementos subversivos planean hacer que los niños americanos vivan en un ambiente que sea bueno para ellos”.

 

John Edgar Hoover, director del Buró Federal de Investigaciones, pudo haber creado la intriga de la conexión con Lenin, ya que se presumía que el FBI llevaba a cabo tareas de vigilancia en las manifestaciones de 1970.13

 

La idea de que la fecha fuera escogida para celebrar el centenario de Lenin, aún persiste en algunos cuarteles.

 

 

Cuando la Madre Tierra nos manda un mensaje

 

 

La Madre Tierra claramente nos pide que actuemos.

 

La naturaleza sufre. Los incendios en Australia, los mayores registros de calor terrestre y la peor invasión de langostas en Kenia… Ahora nos enfrentamos a COVID-19, una pandemia sanitaria mundial con una fuerte relación con la salud de nuestro ecosistema.

 

El cambio climático, los cambios provocados por el hombre en la naturaleza, así como los crímenes que perturban la biodiversidad, como la deforestación, el cambio de uso del suelo, la producción agrícola y ganadera intensiva o el creciente comercio ilegal de vida silvestre, pueden aumentar el contacto y la transmisión de enfermedades infecciosas de animales a humanos (enfermedades zoonóticas).

 

De acuerdo con PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), una nueva enfermedad infecciosa emerge en los humanos cada 4 meses. De estas enfermedades, el 75% provienen de animales.

 

Esto muestra las estrechas relaciones entre la salud humana, animal y ambiental.

 

El impacto visible y positivo del virus, ya sea a través de la mejora de la calidad del aire o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, no es más que temporal, ya que se debe a la trágica desaceleración económica y la angustia humana.

 

Recordemos más que nunca en este Día Internacional de la Madre Tierra que necesitamos un cambio hacia una economía más sostenible que funcione tanto para las personas como para el planeta. Promovamos la armonía con la naturaleza y la Tierra.

 

 

¿Estamos realmente cuidando el planeta Tierra?

 

El Informe sobre la Brecha de Emisiones 2019reporte sobre el progreso de la acción climática

 

Estamos a punto de perder la oportunidad de limitar el calentamiento global a 1,5°C.

 

Si solo confiamos en los compromisos climáticos actuales del Acuerdo de París, es posible que las temperaturas aumenten 3,2 °C este siglo.

 

El planeta ya vive un calentamiento de 1,1 °C, un fenómeno que ha devastado familias, hogares y comunidades.

 

Necesitamos cerrar la brecha entre lo que estamos haciendo y lo que debemos hacer para prevenir los efectos más graves del cambio climático.

 

Los gobiernos no pueden darse el lujo de esperar. Las personas y las familias no pueden darse el lujo de esperar. Las economías deben tomar el camino de la descarbonización ahora.

 

Hoy, nuestro boletín de calificaciones dice que estamos fracasando. Estos 4 números pueden definir el futuro de millones de personas:

 

Todavía tenemos la oportunidad de frenar el calentamiento global en 1,5 °C.

 

De acuerdo con los científicos, este nivel de calentamiento es el que está asociado a los efectos menos devastadores. Cada fracción de calentamiento adicional a 1,5 °C resultará en impactos cada vez más severos y costosos.

 

Los científicos están de acuerdo en que, para encaminarnos a limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C, las emisiones deben caer rápidamente a 25 gigatoneladas para 2030.

 

Los científicos están de acuerdo en que, para encaminarnos a limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C, las emisiones deben caer rápidamente a 25 gigatoneladas para 2030.

 

¿Cuál es el desafío? Con base en los compromisos actuales, las emisiones están en camino a alcanzar 56 Gt CO2e para 2030: más del doble de lo que deberían ser.

 

Esta cifra es la solución. Necesitamos compromisos, políticas y acciones que reduzcan las emisiones 7,6% cada año entre 2020 y 2030. Sólo así PODEMOS limitar el calentamiento global a 1,5 °C.

 

El objetivo de 1,5 °C está a punto de volverse imposible:

 

Necesitamos reducciones de emisiones tan drásticas, que, si seguimos postergando la acción, pronto será imposible alcanzar la meta de 1,5 °C.

 

Hace 10 años, si los países hubiesen actuado con base en las advertencias científicas, los gobiernos habrían tenido reducir las emisiones 3,3% cada año.

 

Hoy, necesitamos reducir las emisiones 7,6% cada año.

Los planes nacionales de acción climática más ambiciosos están lejos de una reducción de 7,6%.

Ahora, el mundo necesita quintuplicar la ambición de los compromisos. Los recortes requeridos son drásticos, pero aún posibles.

Hoy, necesitamos reducir las emisiones 7,6% cada año.

Los planes nacionales de acción climática más ambiciosos están lejos de una reducción de 7,6%.

 

Ahora, el mundo necesita quintuplicar la ambición de los compromisos. Los recortes requeridos son drásticos, pero aún posibles.

 

Cada día que nos demoremos, los recortes se volverán más pronunciados y difíciles.

 

Si la reducción de emisiones comienza en 2025, la disminución necesaria será de 15,5% cada año, lo que hace que el objetivo de 1,5 °C sea casi imposible.

 

Retrasar la acción sólo retrasa lo inevitable. Postergar las medidas necesarias aumentará el costo de construir defensas costeras, proteger la seguridad alimentaria y adaptar la infraestructura. Mientras esperamos, las emisiones continúan siendo liberadas a la atmósfera, y el costo y la dificultad para reducirlas se volverán más desafiantes.

 

La Brecha de Emisiones 2019

 

Cada año, el informe analiza el tamaño estimado de la brecha en 2030 y el progreso de los países para cerrarla.

 

El reporte analiza diferentes escenarios basados en los compromisos que los países han hecho para reducir o minimizar sus emisiones en virtud del Acuerdo de París sobre cambio climático.

 

Estos compromisos se conocen como contribuciones determinadas a nivel nacional, o NDC, por sus siglas en inglés.

 

Los escenarios considerados en el informe son:

  • El mundo sin políticas climáticas desde 2005 (escenario de referencia).
  • Solo las políticas actuales.
  • El cumplimiento de las actuales NDC no condicionadas.
  • El cumplimiento de las NDC condicionadas.

 

El escenario de referencia es lo que sucedería con las emisiones globales de gases de efecto invernadero si desde 2005 no se hubiesen emitido políticas climáticas.

 

El escenario de las políticas actuales tiene en cuenta todas las políticas vigentes, pero supone que no se tomarán medidas adicionales.

 

El escenario de las NDC no condicionadas supone que los países cumplirán con todos los compromisos climáticos que no tienen condiciones vinculadas.

 

Bajo el escenario de las NDC condicionadas, se supone que los países lograrán todas sus promesas climáticas, incluidas aquellas suscritas con condiciones.

 

Si queremos evitar el calentamiento global de 2 °C para 2100, tendremos que garantizar que nuestra producción de emisiones no supere las 40 gigatoneladas de CO2 equivalente para 2030.

 

Para limitar el calentamiento a 1,8 °C a fines de siglo, las emisiones tendrán que reducirse aún más, y no podrán superar las 34 gigatoneladas de CO2 equivalente en 2030.

 

para evitar un aumento de temperatura de 1,5 °C en 2100, nuestras emisiones totales deberán mantenerse por debajo de 25 gigatoneladas de CO2 equivalente.

 

¿Los gobiernos están haciendo lo suficiente?

 

No. Hoy, los países no están haciendo lo suficiente. Un número creciente de naciones y regiones están adoptando objetivos ambiciosos en línea con la transformación necesaria, pero a una escala y un ritmo insuficientes.

 

Se espera que la mayoría de las naciones fortalezcan sus compromisos climáticos en 2020.

 

Hasta la fecha, 71 países y 11 regiones, que representan aproximadamente 15% de las emisiones mundiales de GEI, tienen objetivos a largo plazo para lograr la neutralidad de emisiones, con distintos alcances, tiempos y niveles de obligación legal.

 

Los países que representan el 85% restante de las emisiones mundiales aún deben asumir compromisos similares.

 

El G20 (19 países, más la UE) representa 78% de todas las emisiones. El grupo tiene hoy la mayor oportunidad de liderar la transición hacia un planeta próspero y sostenible.

 

China:

Las políticas existentes de China para promover las energías renovables en todo el país están entre las más avanzadas a nivel mundial.

Sus subsidios para apoyar la generación de energía eólica y solar son algunos de los más altos del mundo.

La transformación en China es una importante oportunidad de reducción de emisiones.

Después de una desaceleración, las emisiones nacionales crecieron 1,6% en 2018 y alcanzaron un punto máximo de 13,7 gigatoneladas de CO2 equivalente.

 

Estados Unidos:

Seis estados y territorios han aprobado legislaciones para que 100% de la energía sea limpia en 2045 o 2050.

Más de 100 ciudades han asumido el compromiso de usar exclusivamente energía limpia.

Cuatro de los principales fabricantes de automóviles firmaron un acuerdo con el estado de California para mejorar el rendimiento de los combustibles y los estándares de emisiones. EE.UU. genera 13% de las emisiones globales y ha logrado una disminución gradual. Sin embargo, las emisiones aumentaron 2,5% en 2018, por lo que existe la oportunidad de actualizar los compromisos.

Es probable que la UE, con sus políticas actuales, cumpla con su compromiso de reducir las emisiones en 2030 al menos 40% por debajo de los niveles de 1990.

La UE aumentó su objetivo de energía renovable para 2030 de 27% a 32% y su objetivo de eficiencia energética de 27% a 32,5%.

 

La región produce 8,5% de las emisiones globales y las ha disminuido 1% cada año durante la última década. En 2018, las emisiones disminuyeron 1,3%.

 

India:

India continúa considerando plazos y objetivos para la transición hacia la movilidad eléctrica.

Algunos de sus objetivos propuestos pondrían a India a la vanguardia del desarrollo de vehículos eléctricos a nivel mundial.

El 7% de las emisiones globales del país aumentó 5,5% en 2018. Las emisiones per cápita son una de las más bajas dentro del G20.

Si se examinan las emisiones proyectadas para 2030, por nación y por persona, podemos ver la escala de las oportunidades que tienen países como Arabia Saudita, Australia, Canadá y Rusia para reducir sus emisiones.

 

¿Por qué es importante la meta de1,5ºC?

 

Este el nivel con los efectos menos devastadores. Cada fracción de calentamiento adicional a 1,5ºC traerá peores resultados y amenaza la vida de las personas, los medios de subsistencia y las economías.

 

A 1,5°C, más de 70% de los arrecifes de coral morirán, pero a 2°C se perderán prácticamente todos los arrecifes.

 

Es probable que los insectos, vitales para la polinización de cultivos y plantas, pierdan la mitad de su hábitat en el escenario de 1.5 °C, pero las probabilidades de esto se duplican a 2°C.

 

A 1,5 °C, el Ártico podría perder todo el hielo marino en verano una vez cada siglo. Esto podría pasar una vez cada década a 2°C.

 

Más de 6 millones de personas viven hoy en áreas costeras vulnerables al aumento del nivel del mar respectivo al calentamiento de 1,5 °C.

 

En el caso de 2 °C, este problema afectaría a 10 millones de personas más a fines de siglo.

 

El aumento del nivel del mar será 10 centímetros más alto a 2 °C que a 1,5°C.

 

La frecuencia e intensidad de sequías, tormentas y fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más probables si superamos los 1,5°C.

 

El Informe sobre la Brecha de Emisiones 2019 demuestra que estamos a punto de perder la oportunidad de alcanzar el objetivo de 1,5 °C y condenar a la humanidad a un futuro con graves impactos climáticos.

 

Los países no pueden esperar a presentar sus compromisos actualizados del Acuerdo de París dentro de un año.

 

Necesitan hacer mucho más, a partir de ahora. Las ciudades, regiones, empresas e individuos también tienen un papel que desempeñar.

 

Simplemente no podemos permitirnos la inacción. Por nosotros, por nuestros países, por nuestro futuro.

 

¿Sabes cuáles son los compromisos de tu país? ¿Sabes si son suficientes?

 

¿Sabes qué acciones debería tomar tu país?

 

 

La importancia de la biodiversidad para los humanos

 

El brote de coronavirus representa un riesgo enorme para la salud pública y la economía mundial, pero también para la diversidad biológica.

Sin embargo, la biodiversidad puede ser parte de la solución, ya que una diversidad de especies dificulta la propagación rápida de los patógenos.

Este Día de la Madre Tierra, coincidiendo con el Súper Año de la Biodiversidad, se centra en el papel de la diversidad biológica como indicador de la salud de la Tierra.

 

Igualmente, cada vez es más evidente su impacto en la salud humana.

 

Los cambios en la biodiversidad afectan al funcionamiento de los ecosistemas y pueden ocasionar alteraciones importantes de los bienes y servicios que estos proporcionan.

 

Los vínculos específicos entre la salud y la biodiversidad incluyen posibles impactos en la nutrición, la investigación sanitaria y la medicina tradicional, la generación de nuevas enfermedades infecciosas y cambios significativos en la distribución de plantas, patógenos, animales e incluso asentamientos humanos, algo que puede ser alentado debido al cambio climático.

 

A pesar de los esfuerzos actuales, la biodiversidad se está deteriorando en todo el mundo a un ritmo sin precedentes en la historia humana.

 

Se estima que alrededor de un millón de especies animales y vegetales se encuentran actualmente en peligro de extinción.

 

Con este panorama general y el escenario del coronavirus, nuestra prioridad inmediata es evitar la propagación de COVID-19, pero a largo plazo, es importante abordar la pérdida de hábitat y biodiversidad.

 

Estamos en esta lucha juntos con nuestra Madre Tierra.

 

 

Te puede interesar;

 

🔹 Día Mundial del Medio Ambiente

 

 

Referencias; www.un.org/es/observances/earth-day, www.unep.org/interactive/emissions-gap-report/2019/report_es.php

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