Día Mundial del Masón ó Masonería

Día Mundial del Masón ó Masonería

 

El 22 de febrero se celebra el Día Mundial del Masón (también conocido como Día de la Masonería o Día del Pensamiento Masónico). Esta fecha fue elegida con un propósito muy específico: conmemorar el nacimiento de George Washington (22 de febrero de 1732), uno de los padres fundadores de los Estados Unidos y un miembro destacado de la masonería.

El significado de esta jornada

Este día no se trata simplemente de una celebración institucional, sino de un momento para que los masones de todo el mundo reflexionen sobre los principios que guían a la organización y su vigencia en la sociedad contemporánea.

Valores fundamentales: La masonería se define a sí misma como una escuela de pensamiento que promueve la libertad, la igualdad, la fraternidad, la tolerancia y el librepensamiento.

La figura de Washington: Al conmemorar el natalicio de George Washington, la masonería destaca la participación histórica de sus miembros en la construcción de los ideales democráticos modernos, la separación de poderes y la defensa de las libertades civiles.

Autoperfeccionamiento: El pilar central de la masonería es el «trabajo en uno mismo». Se utiliza la metáfora de la construcción (el masón como un «pedtero» o constructor de su propio templo interior) para alentar a sus miembros a ser ciudadanos más íntegros, éticos y comprometidos con el progreso de la humanidad.

 

 

Mitos y Realidades

La masonería ha sido históricamente una organización rodeada de misterio, lo que ha generado numerosos mitos. Es importante distinguir la realidad:

No es una religión: La masonería requiere que sus miembros tengan una creencia en un principio superior (a menudo referido como el «Gran Arquitecto del Universo»), pero no prescribe ninguna fe ni dogma. Es una organización laica que admite a personas de todas las religiones.

No es un partido político: Aunque ha tenido una influencia innegable en la historia política (en las revoluciones liberales del siglo XVIII y XIX, por ejemplo), las logias prohíben estrictamente discutir política y religión en sus reuniones para evitar divisiones.

Filantropía y educación: Una gran parte del trabajo masónico se dedica al apoyo a causas sociales, a la educación y al debate sobre ética, filosofía y el futuro de la sociedad.

Origen e historia

Sus raíces se suelen vincular a los gremios medievales de constructores, y la masonería moderna se organiza a partir del siglo XVIII, especialmente en Inglaterra desde 1717. Con el tiempo, influyó en ambientes ilustrados y republicanos, y también ha sido objeto de recelos y teorías conspirativas por su carácter reservado.

 

Visión pública

Hay dos formas frecuentes de entenderla: como una escuela ética y filosófica de mejora personal, o como una organización rodeada de misterio por sus rituales y su discreción. Esa discreción no implica necesariamente que sea una sociedad secreta, sino que reserva sus procesos internos.

 

La masonería es una organización fraternal e iniciática, generalmente de carácter discreto o secreto en sus rituales, que surgió formalmente en el siglo XVIII en Europa (aunque sus orígenes se vinculan tradicionalmente a los gremios de constructores y canteros medievales).

 

Sus características principales:

Estructura: se organiza en «logias» locales, agrupadas en «grandes logias» u «obediencias» nacionales o regionales.

Valores: promueve principios como la fraternidad, la tolerancia, la libertad de pensamiento, el progreso moral y la filantropía.

Simbolismo: usa simbología derivada de la arquitectura y la construcción (escuadra, compás, mandil, columnas), interpretada de forma alegórica para representar el «perfeccionamiento» personal y moral de sus miembros.

Grados: tiene un sistema de grados iniciáticos (los más básicos son aprendiz, compañero y maestro masón), a través de los cuales los miembros progresan mediante rituales.

Tipos: existen logias «regulares» (que suelen exigir creencia en un «Ser Supremo» y no admiten mujeres) y logias «liberales» o «adogmáticas» (más abiertas, mixtas o exclusivamente femeninas, sin requisitos religiosos).

Relación con la religión y la política: en muchos países, especialmente católicos, la masonería ha tenido históricamente tensiones con la Iglesia, que la condenó durante siglos. También ha sido objeto de numerosas teorías conspirativas que le atribuyen control oculto sobre gobiernos y eventos mundiales, afirmaciones que carecen de respaldo factual sólido.

Hoy en día funciona principalmente como una sociedad de ayuda mutua, debate filosófico y obras de caridad, con presencia en muchos países, incluido España.

 

¿Cómo se observa este día?

Esta fecha es celebrada de manera interna y externa por las diferentes Grandes Logias y Obediencias:

Tenidas Blancas: Son reuniones especiales a las que, en ocasiones, se permite el acceso a personas no masonas (profanos) para dar conferencias sobre historia, ética o temas de interés general.

Actos de beneficencia: Muchas logias aprovechan este día para intensificar sus labores de ayuda social o donaciones a causas comunitarias.

Reflexión histórica: Se organizan charlas sobre el papel de la masonería en la historia del pensamiento, analizando cómo los valores de la Ilustración siguen siendo necesarios hoy.

El Secreto Real: Métodos, No Conspiraciones

En su operativa diaria, la masonería guarda celosamente los métodos de reconocimiento y los detalles de sus rituales iniciáticos. Estos no son grandes secretos sobre el poder mundial, sino herramientas prácticas que cumplen funciones específicas:

Palabras, signos y toques: Son las «contraseñas» que permiten a un masón demostrar su grado a otro hermano, funcionando como un lenguaje común que trasciende fronteras e idiomas.

Rituales de iniciación: Las ceremonias para ascender en los grados (Aprendiz, Compañero y Maestro) se realizan en logias cerradas al público. Su contenido es dramático y simbólico, diseñado para causar una reflexión moral en el candidato a través de la alegoría.

Lazos de hermandad y caridad: Lo que ocurre dentro de una logia, como las decisiones sobre ayudas a hermanos necesitados o los asuntos internos del grupo, no es materia de discusión pública.

 

Todos estos secretos están protegidos por juramentos solemnes, que los miembros toman al unirse a la orden. Sin embargo, y aquí viene lo paradójico, estos secretos rituales han sido filtrados y publicados en innumerables ocasiones desde el siglo XVIII.

Si los manuales de grado ya están publicados, ¿cuál es entonces el gran misterio? Historiadores como John Dickie, autor de «La Orden», plantean una respuesta provocadora. Tras analizar siglos de historia masónica, su conclusión es que el gran secreto que la masonería guarda es, simplemente, «que todos vamos a morir».

Dickie sostiene que los tres grados principales no son más que una meditación dramatizada sobre tres ideas universales:

Aprendiz: Ser una buena persona.

Compañero: Intentar construir un mundo mejor.

Maestro: Reflexionar seriamente sobre la muerte y la búsqueda de la luz interior.

Desde este punto de vista, el secreto no es una información oculta, sino una experiencia personal. La masonería utiliza el simbolismo de la muerte y resurrección (como la leyenda de Hiram Abif) para que el iniciado «viva» una transformación moral, una enseñanza que no puede transmitirse con palabras, sino que debe sentirse. Por eso, cuando los inquisidores torturaban a masones en el pasado para que revelaran los secretos, no podían creer la respuesta: era algo demasiado simple y, para ellos, carente de valor.

 

Más allá de los rituales básicos, existe un aspecto más profundo conocido como masonería esotérica. No es un secreto en sí mismo, sino un enfoque de estudio que algunos miembros adoptan voluntariamente.

Estos masones se sumergen en el estudio de:

Símbolos y alegorías: Buscan un significado filosófico más allá de la interpretación superficial.

Tradiciones espirituales: Investigan conexiones históricas con el hermetismo, la cábala, la alquimia o el rosacrucismo (influencias que son más notorias en grados altos como el del Rito Escocés).

Grandes preguntas: Utilizan la estructura de la masonería como un vehículo para la introspección («Conócete a ti mismo») y la búsqueda de la verdad.

 

Es importante aclarar que esto no es una religión ni una práctica obligatoria para todos los masones; es una corriente de pensamiento para aquellos que sienten la curiosidad de «buscar más luz» de manera intelectual y contemplativa.

 

La fascinación por los secretos ha generado muchas teorías. Los datos históricos permiten aclarar algunas cosas:

No es una organización política o religiosa unificada: No existe una «cábala» masónica que mueva los hilos del mundo. Su influencia ha sido la de sus miembros individuales (como Truman, Bolívar o Mozart), no una agenda de la orden.

No es satánica ni anticatólica (aunque ha tenido conflictos): El conflicto histórico con la Iglesia Católica surgió por la defensa de los valores seculares y la libertad de conciencia, no por rituales ocultos. De hecho, la masonería exige a sus miembros creer en un «Ser Supremo».

Sus «secretos» no son poderosos: La persecución de Franco a la masonería en España se basó en una teoría de la conspiración que él mismo creía, lo que demuestra que el miedo a lo secreto a menudo es más poderoso que la propia realidad.

 

Los «grandes secretos» de la masonería se despliegan en tres niveles:

El Operativo (Real): Son las contraseñas y rituales que unen a la hermandad.

El Filosófico (La Broma): La reflexión sobre la mortalidad y la ética como eje de la vida.

El Esotérico (La Búsqueda): El estudio profundo de símbolos y tradiciones para el crecimiento personal.

 

Para un masón, el verdadero secreto no es un dato que se pueda escribir en un papel, sino la transformación interior que ocurre al recorrer el camino simbólico desde la «piedra bruta» (el hombre no iniciado) hasta la «piedra cúbica» (el hombre pulido y virtuoso). Como escribió un estudioso de la tradición, la masonería es, ante todo, un «arte de edificar al hombre justo y perfecto

Reflexión: La masonería plantea que el cambio social profundo solo puede ocurrir si primero ocurre un cambio profundo en el individuo. En un mundo caracterizado por la polarización y la intolerancia, este enfoque de «construcción» desde el interior hacia el exterior es un recordatorio de que la paz y la concordia son objetivos que deben cultivarse diariamente mediante el respeto al prójimo.

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