Día Mundial del Trastorno de Identidad Disociativo (TID)

Día Mundial del Trastorno de Identidad Disociativo (TID)

 

El 5 de marzo se conmemora el Día Mundial del Trastorno de Identidad Disociativo (TID). Es una fecha fundamental dedicada a la concienciación, el apoyo a los pacientes y, sobre todo, a la desestigmatización de un trastorno que ha sido gravemente malinterpretado por la cultura popular.

¿Qué es el Trastorno de Identidad Disociativo?

El TID es un trastorno del neurodesarrollo y de la salud mental, clasificado como un trastorno disociativo complejo. A diferencia de lo que muestran las películas, el TID no es una «doble personalidad» ni una enfermedad que convierta a las personas en figuras peligrosas.

El origen: Es una respuesta adaptativa a traumas severos, repetitivos y crónicos sufridos durante la infancia (frecuentemente antes de los 6 o 7 años).

La disociación: Ante un trauma insoportable para un niño, la mente desarrolla mecanismos para «separar» o compartimentar recuerdos, emociones, sensaciones y percepciones. Es una estrategia de supervivencia que permite al niño seguir funcionando a pesar de lo que está viviendo.

La estructura: El TID implica la presencia de dos o más estados de identidad o personalidad distintos que toman el control del comportamiento de forma recurrente, acompañados de amnesia disociativa para información personal importante que no se explica por el olvido ordinario.

 

 

La importancia de combatir el estigma

El mayor enemigo de las personas con TID es el mito mediático. La representación del TID en el cine como villanos violentos o casos de «posesión» es radicalmente falsa y dañina.

La realidad: La inmensa mayoría de las personas con TID son víctimas de trauma, no victimarios. Viven con una gran carga de ansiedad, confusión y, a menudo, vergüenza debido a los vacíos de memoria y los cambios en su estado interno.

La invisibilidad: Debido al estigma, muchas personas tardan años, o incluso décadas, en obtener un diagnóstico correcto, pasando por múltiples terapeutas que no reconocen los síntomas de la disociación.

 

 

Objetivos del 5 de marzo

Visibilidad clínica: Fomentar que el personal de salud esté capacitado para identificar signos de disociación en lugar de diagnosticar erróneamente como esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad o depresión mayor.

Validación: Reconocer que las personas con TID son supervivientes. Su mente hizo lo que pudo para salvarles la vida cuando eran niños.

Educación: Explicar que el tratamiento no busca «destruir» partes de la personalidad, sino promover la colaboración, la comunicación y la integración emocional entre los diferentes estados, para que la persona pueda vivir una vida plena y coherente.

 

 

 

Un mensaje de apoyo

Si conoces a alguien con este trastorno, lo más valioso que puedes ofrecer es paciencia y validación. El TID no se cura «de un día para otro», es un proceso largo de terapia especializada que requiere mucha valentía.

Reflexión: La mente humana tiene una capacidad de resiliencia asombrosa. El TID es, en esencia, la prueba de cómo el cerebro humano, frente a la adversidad extrema, busca formas de protegerse. Reconocer este trastorno es reconocer la complejidad de la supervivencia humana y la necesidad de tratar a los pacientes con la dignidad que merecen, alejándonos de los estereotipos sensacionalistas.

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